Situada en el precioso paraje alcorino de su mismo nombre. Comenzaron las obras en Octubre de 1598, con licencia del obispo Gaspar Punter (natural de Morella). Se inauguró el 25 de marzo de 1609. Más de diez años se emplearon en su construcción.

Datos estructurales.- Planta rectangular de una nave que mide 25,5 metros de larga, por 6 de ancha, y crucero de 7 metros. La altura es de 8 metros. Cubierta por bóveda de cañón y cúpula barroca, adornada con molduras y pequeñas cabezas de serafines, tambor y linterna. Un solo altar y coro alto a los pies. Espadaña de una campana. En el presbiterio azulejos “del mocadoret”. Decoración yeserías dieciochescas, esgrafiados y amorcillos escayola, pinturas tipo académico valenciano. Curiosa sacristía apechinada.

Sobre el altar mayor pintura mural que abarca todo el cascarón del presbiterio. El centro lo ocupa la Santísima Trinidad; a su izquierda la Virgen María y a su derecha San Vicente. En los ángulos sobre los que descansa la cúpula están los atributos del Santo valenciano: El libro, la llama, la mitra que rechazó y la trompeta del Juicio Final.

Por el lado de la epístola está adosada una espaciosa hospedería (casa-posada). A los muchos que iban a visitar la Ermita y tenían que pernoctar, caso de los que cumplían importantes promesas, se les ofrecía por espacio de hasta nueve días: sal, vinagre y cama. A los pobres se les daba todo lo necesario para su sustento y vituallas.

El 13 de Abril de 1.689, se erigió un segundo Altar dedicado a Santa Bárbara, Virgen y Mártir. Fue destruido en la pasada incivil de 1936.

Tradición alcorina.- Junto con el paraje que la rodea, la ermita es destino de la tradicional Romería, que l´Alcora realiza todos los años el segundo lunes de Pascua. Colla de Gegants, Imagen del Santo, Autoridades, Reina, Damas, y Banda de Música seguida de los Romeros, conforman la celebre comitiva. Una vez allí en la ermitorio, se celebra la Eucaristía en lengua vernácula, posteriormente, se reponen fuerzas con el popular almuerzo campero. La Feria, la mocadorà, y la Banda de Música, son los auténticos protagonistas, amenizando las festivas mañanas vicentinas.

Jose Manuel Puchol Ten Cronista Oficial de La Villa