EL POBLADO IBÉRICO DE MONTMIRÀ. 18 AÑOS DE ARQUEOLOGÍA EN L'ALCORA.

En agosto 1990 un pequeño equipo de estudiantes y licenciados en Arqueología, bajo la dirección del abajo firmante, llevamos a cabo la primera campaña de excavación arqueológica en el término municipal de l’Alcora, concretamente en el poblado ibérico de Montmirá. De aquella primera intervención, continuada en los sucesivos años, se cumplió en el año 2000 el décimo aniversario; una década que ha permitido comenzar a conocer la evolución cronológica, urbanística y material de uno de los principales asentamientos de la Cultura Ibérica en la provincia de Castellón. El yacimiento de Montmirá se encuentra situado en una zona de transición entre los dos elementos definitorios de la orografía provincial: la plana litoral y el interior montañoso. Ocupa uno de las últimas estribaciones del macizo del Penyagolosa, que con una altitud máxima de 1814 m. es el segundo punto más elevado del País Valenciano, tras el fronterizo Cerro Calderón, en el Rincón de Ademuz. Este imponente macizo es drenado principalmente por tres corrientes de agua tributarias del rio Mijares: el rio Monlleó por el norte, el rio Villahermosa por el sur y el oeste, y el río Llucena (más abajo denominado río de l’Alcora) por el este. Precisamente en un montículo del margen izquierdo de este último, aguas abajo del pantano de l’Alcora, se encuentra el yacimiento de Montmirá, con una cota máxima de 352 m. sobre el nivel del mar, del cual dista en la actualidad 23 km en línea recta. Orográficamente esta montaña presenta unas excelentes condiciones para su ocupación humana a lo largo de la historia. Se trata de un cerro de cima amesetada, en forma de quilla de barco invertida, completamente rodeado por escarpadas laderas, y junto a un curso de agua de relativa importancia en la antigüedad, como demuestran los numerosos yacimientos localizados en sus orillas. El yacimiento ocupa toda la superficie de la cima del montículo, con unas dimensiones axiales máximas de 250 y 40 m aproximadamente. La existencia de restos arqueológicos en Montmirá es conocida desde poco después de la Guerra de 1936-39. Pero no será hasta 1990 cuando se inicia el proyecto arqueológico actualmente en marcha, con los objetivos de conocer el estado real de conservación del yacimiento y aportar datos para el conocimiento de la Cultura Ibérica en las comarcas de Castellón. Transcurrida la primera década desde el inicio de la intervención podemos concluir que los resultados obtenidos han respondido sobradamente a las expectativas iniciales. Los más de 210 m2 excavados han permitido documentar parte del sistema defensivo del asentamiento (la muralla) y diversos recintos pertenecientes a la trama urbanística del poblado (habitaciones y viviendas).

Se ha podido detectar igualmente la existencia de actividad textil y metalúrgica y se ha recuperado abundante material arqueológico de cuyo estudio se puede concluir que Montmirá estuvo ocupado entre los siglos VII y II antes de Cristo. Pero sin duda los dos elementos más sugestivos de cuantos se han recuperado en estos años son dos ofrendas rituales situadas por debajo de los suelos de los recintos en que fueron localizados. El primero de ellos es un enterramiento infantil hallado en 1990 junto a la muralla, perteneciente a un neonato de entre 2 y 4 semanas de vida, que interpretamos como un sacrificio fundacional relacionado con el inicio de la ocupación del poblado o con una ampliación o reforma en el mismo, tal como se documenta en otros yacimientos similares. La segunda ofrenda fue localizada en 1998 y consiste en una gran vasija cerámica globular, colocada en el fondo de una habitación, bajo el suelo, de cuyo interior se recuperó un gran fragmento de hierro de forma imprecisable y un hueso de ovicáprido ligeramente manipulado. Los paralelos de este tipo de depósitos en la Cultura Ibérica nos remiten a una ofrenda que bien pudiera estar relacionada con la construcción de este recinto, o bien con un cambio de función del mismo. Los primeros diez años de historia de la investigación en Montmirá han contado con la aportación económica de la Dirección General de Patrimonio Artístico de la Consellería de Cultura, Educación y Ciencia, que autoriza, supervisa y subvenciona este tipo de investigaciones, la aportación material del Ayuntamiento de 1’Alcora, que coopera mediante la cesión de los equipos topográfico y fotográfico necesarios, y la aportación humana de un nutrido grupo de aficionados y voluntarios locales, que junto a algunos estudiantes y licenciados en Arqueología por distintas universidades (Jaume I de Castelló, Valencia, Autónoma y Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona) han colaborado en los trabajos de campo y laboratorio. Al proyecto de investigación de Montmirá cabe añadir las excavaciones de urgencia llevadas a cabo en 1994 en los yacimientos de la Ferrissa y el Testar del Carapito, y el proyecto de rehabilitación del castillo de l’Alcalatén, iniciado en 1999, con los que se completa el resumen de la actividad arqueológica en el término de l’Alcora durante la pasada década.

Eladi Grangel Nebot Director de las excavaciones de Montmirá