El Pleno del Consell ha aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Sitio Histórico, a favor de la Real Fábrica del Conde de Aranda.

El Ayuntamiento de l’Alcora celebra esta “merecida distinción”, máxima figura de protección que tiene la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano. Cabe recordar que, cualquier intervención en un BIC, debe ser autorizado por la administración autonómica competente en materia de cultura, y debe ajustarse a las directrices que marca la ley.

Como manifiesta el alcalde de la localidad, la Real Fábrica cuenta con “elementos más que suficientes para hacerse acreedora de dicho reconocimiento”. Así, Samuel Falomir ha destacado la “gran relevancia” y el “indudable interés” del inmueble en el que hace casi 300 años comenzó a fraguarse la identidad actual de la población alcorina y en el que nació el sector cerámico de la provincia.

“Nuestro pueblo ha visto reconocido, una vez más, su valioso patrimonio y su historia como cuna de la industria cerámica española”, señala el primer edil.

Por su parte, el primer teniente de alcalde y concejal de Patrimonio, Víctor Garcia, resalta que la consecución del BIC “supone un gran logro que da respuesta al intenso trabajo que se está realizando desde el consistorio en materia de protección y recuperación de nuestro patrimonio”. Se han conseguido “importantes logros” en este sentido a lo largo de los últimos años.

Además de contribuir a darle una mayor protección, la declaración “facilita el acceso a importantes ayudas económicas para su rehabilitación y puesta en valor –proyecto ya en marcha- , entre ellas, el 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento, conseguido este año para la rehabilitación del Castell de l’Alcalatén”, explica Garcia.

Falomir y Garcia agradecen “la sensibilidad de la Generalitat Valenciana y la Conselleria de Cultura en un tema tan relevante para l’Alcora”.

Importancia de la Real Fábrica

No se entendería la pujanza de la industria azulejera de Castellón sin la Real Fábrica de l’Alcora. Además, es uno de los escasos ejemplos del incipiente desarrollo industrial de España en el siglo XVIII, y por ello, un elemento único del Patrimonio Industrial Valenciano.

Con su fundación, en el año 1727, la capital de l’Alcalatén protagonizó el episodio de renovación de la cerámica más singular y de mayor trascendencia en la Edad Moderna de España y uno de los capítulos más brillantes de la historia de la cerámica europea, pues en sus instalaciones se produjo la que es considerada como mejor loza europea del siglo XVIII.

De esta manera, la Real Fábrica constituye la primera y más importante empresa de la Ilustración destinada al abastecimiento de productos cerámicos de alta calidad y alcanzó gran proyección internacional, conservándose hoy en día piezas en importantes museos y colecciones privadas de todo el mundo.

Entre sus elementos, destacan las naves fundacionales (1726-1727) y 3 grandes hornos árabes de doble cámara, de finales del siglo XVIII, en perfecto estado de conservación.

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