PATRIMONIO

Alcora cuenta con numerosos atractivos: rincones urbanos llenos de historia, ermitas, monumentos y lugares de interés diseminados por su término municipal, parajes donde disfrutar de la naturaleza, festividades y celebraciones genuinas y de hondo calado popular ...

Os invitamos a conocer el rico patrimonio cerámico, cultural, histórico y natural de nuestra localidad.

Iglesia renacentista fundada en 1629. Su nave es de planta rectangular con altar mayor y dos laterales. Se eleva una cúpula central rematada por una cruz sobre una esfera. Tiene una única entrada con puerta sobre escalinata y con arco de medio punto, su espadaña es moderna con dos campanas.

Se venera a San Miguel y se conserva en ella la Vera Cruz con su magnífico relicario de estilo barroco.

En la capilla de la Virgen del Rosario, cúpula sobre pechinas y tambor octogonal con óculos, cubierta con tejas de cerámica azul y blanca, se encuentra la pila bautismal de gran riqueza por sus pavimentos de la Real fábrica del Conde de Aranda con ale alegorías al «Hortus Conclusus», lienzos del siglo XVIII de la escuela valenciana y tallas del siglo XVII.

Dedicada a San Joaquín y Santa Ana, es una parroquial muy sencilla de escaso valor artístico. Edificada en 1.873 en mampostería y ábside semicircular. Decoración interior en ábside de pilastras con capiteles compuestos, que sostienen arquitrabe sencillo. La parroquia, además del núcleo principal la Ermita, delimita un grupo de masías como son el Mas del Rogle, Mas de Torner, Mas de Bachero ...

La ermita de San Cristóbal se encuentra en la montaña de su mismo nombre y domina desde lo alto el núcleo urbano de l'Alcora.

La construcción está fechada en el siglo XVII y fue reformada durante el siglo XIX. Consta de una nave rectangular dividida en cinco tramos, coro alto a los pies, óculo de iluminación en la fachada y torre cuadrada. La fachada presenta portada rematada con un frontón decorativo.

Aprovechando la excepcional ubicación orográfica y el valor estratégico de su emplazamiento, los alrededores de la ermita fueron testimonio de destacados episodios bélicos durante el siglo XIX, quedando todavía interesantes restos de las fortificaciones erigidas 1876 durante la Tercera Guerra Carlista, como varios lienzos con aspilleras y una puerta de acceso al recinto militar.

El entorno de San Cristóbal es hoy un amplio espacio natural con frondosos pinares y parque infantil, muy visitada por la población local y centro de varios actos singulares, como la romería del Rollo (lunes de Pascua), el día de la Doble ( martes siguiente), el día de San Cristóbal (patrón de los conductores) y la fiesta de Santa Lucía.

Situada en el precioso paraje Corán de su mismo nombre. Comenzaron las obras en octubre de 1598, con licencia del obispo Gaspar Punter (natural de Morella).

Se inauguró el 25 de marzo de 1609. Más de diez años se emplearon en su construcción.

Datos estructurales: planta rectangular de una nave hace 25,5 metros de larga, por 6 de ancho, y crucero de 7 metros. La altura es de 8 metros. Cubierta por bóveda de cañón y cúpula barroca, adornada con molduras y pequeños cabezas de serafines, tambor y linterna. Un solo altar y coro alto a los pies. Espadaña de una campana. En el presbiterio mostradores "del pañuelito". Decoración: yeserías dieciochescas, esgrafiados y amorells de escayola, pinturas tipo académico valenciano. Curiosa sacristía apetxinada.

Sobre el altar mayor pintura mural que abarca toda la cáscara del presbiterio. El centro lo ocupa la Santísima Trinidad; a su izquierda la Virgen y a su derecha San Vicente. En los ángulos sobre los que descansa la cúpula están los atributos del santo valenciano: el libro, la llama, la mitra que rechazó y la trompeta del Juicio Final.

Por el lado de la epístola está adosada una espaciosa hospedería (casa-puesta). A las muchas personas que iban a visitar la ermita y debían pernoctar, caso de aquellos que cumplían importantes promesas, se les ofrecía por un espacio de hasta nueve días: sal, vinagre y cama. A los pobres se les daba todo lo necesario para su mantenimiento y vituallas.

El 13 de abril de 1689, se erigió un segundo altar dedicado a Santa Bárbara, virgen y mártir. Fue destruido durante la guerra civil de 1936.

Tradición alcorina.- Junto con el paraje que le rodea, la ermita es destino de la tradicional romería que Alcora realiza todos los años el segundo lunes de Pascua. Colla de Gigantes, imagen del santo, autoridades, reina, damas y banda de música seguida de los romeros, conforman la célebre comitiva. Una vez allí (ermitorio) se celebra la Eucaristía en lengua vernácula, posteriormente, se reponen fuerzas con el popular desayuno campesino. La feria, la mocadorà y la banda de música son los auténticos protagonistas, amenizando los festivos 'mañanas vicentinos'.

A consecuencia de las obras de construcción del nuevo vial entre Alcora y Sant Joan de Moró, y en cumplimiento de las directrices que marca la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, entre 2003 y 2004 se llevaron a cabo una serie de labores arqueológicas ( estudios previos, prospecciones, sondeos, excavaciones en área ...) el resultado más destacado de los cuales fue la localización de un complejo termal de época romana en la partida de Santa.

A la vista del desarrollo de la excavación y de la importancia de los restos inmuebles encuentros, las partes implicadas (Ayuntamiento de Alcora como propietario de los terrenos; Diputación Provincial en calidad de promotora de la obra, y Consejería de Cultura como organismo titular de las competencias en materia de patrimonio histórico y arqueológico) decidieron modificar puntualmente el trazado de la nueva carretera para salvaguardar y poner en valor las estructuras aparecidas. Tras la inauguración (mayo de 2006), la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Alcora llegaron a un acuerdo para la cofinanciación de las obras de consolidación y restauración de las Termas Romanas de Santa, tarea que se ha llevado a cabo en 2 fases (2007 y 2009).

Al final de la calle Mayor, en un pequeño ensanche, junto a la casa de Marco, se encontraba una herrería que fue vendida el 27 de abril de 1739 a Vicente Marco loro de la Torreta, canónigo de Valencia que mandó construir una capilla dedicada a la Virgen de los Dolores, por su gran devoción a esta y como promesa realizada en su adolescencia cuando sufrió en 1710 una gravísima caída de caballo de la que salió indemne.

Comenzaron las obras en 1740 y finalizaron tres años después.

Fachada lado evangelio con portada tipo retablo coronado con el escudo de la Familia Cinzúnegui Marco (siglo XVII). Puerta enmarcada con pilastras con capiteles dóricos que sostienen arquitrabe clásico, rematada con frontón semicircular roto con óculo tapiado. Zócalos de gran valor de azulejería de la Real Fábrica del Conde de Aranda del siglo XVIII. Puertas del siglo XVIII.

Actualmente pertenece a la residencia de ancianos Madre Rosa Molas, regentada por las Hermanas Carmelitas de San José, que han cambiado el culto de la Virgen de los Dolores por el de la actual titular, Nuestra Señora del Carmen.

En agosto de 1990, un pequeño equipo de estudiantes y licenciados en Arqueología, bajo la dirección del abajo firmante, llevamos a cabo la primera campaña de excavación arqueológica en el término municipal de Alcora, concretamente en el poblado ibérico de Montmirà .

De aquella primera intervención, continuada en los sucesivos años, se cumplió en el año 2000 el décimo aniversario; una década que ha permitido empezar a conocer la evolución cronológica, urbanística y material de uno de los principales asentamientos de la Cultura Ibérica en la provincia de Castellón.

El yacimiento de Montmirà se encuentra situado en una zona de transición entre los dos elementos definitorios de la orografía provincial: la llanura litoral y el interior montañoso. Ocupa uno de los últimos contrafuertes del macizo del Penyagolosa, que con una altitud máxima de 1814 m. es el segundo punto más elevado del País Valenciano, tras el fronterizo Cerro Calderón, el Rincón de Ademuz. Este imponente macizo es drenado principalmente por tres corrientes de agua tributarias del río Mijares: el río Monlleó por el norte, el río Vilahermosa por el sur y el oeste, y el río Lucena (más abajo denominado río de Alcora) por este. Precisamente en un montículo del margen izquierdo de este último, aguas abajo del pantano de Alcora, se encuentra el yacimiento de Montmirà, con una cota máxima de 352 m. sobre el nivel del mar, del que dista en la actualidad 23 km en línea recta.

Orográficamente, esta montaña presenta unas excelentes condiciones para su ocupación humana a lo largo de la historia. Se trata de un cerro de cima amesetat en forma de quilla de barco invertida, completamente rodeado por escarpadas laderas, y junto a un curso de agua de relativa importancia en la antigüedad, como demuestran los numerosos yacimientos localizados en sus orillas. El yacimiento ocupa toda la superficie de la cima del montículo, con unas dimensiones axiales máximas de 250 y 40 m aproximadamente.

La existencia de restos arqueológicos en Montmirà es conocida desde poco después de la guerra de 1936-39. Pero no será hasta 1990 cuando se inicia el proyecto arqueológico, con los objetivos de conocer el estado real de conservación del yacimiento y aportar datos para el conocimiento de la Cultura Ibérica en las comarcas de Castellón.

Transcurrida la primera década desde el inicio de la intervención, podemos concluir que los resultados obtenidos han respondido ampliamente a las expectativas iniciales. Los más de 210 m² excavados han permitido documentar parte del sistema defensivo del asentamiento (la muralla) y varios recintos pertenecientes a la trama urbanística del poblado (habitaciones y viviendas). Se ha podido detectar igualmente la existencia de actividad textil y metalúrgica y ha recuperado abundante material arqueológico del estudio se puede concluir que Montmirà estuvo ocupado entre los siglos VII y II antes de Cristo. Pero, sin duda, los dos elementos más sugestivos de cuantos se han recuperado en estos años son dos ofrendas rituales situadas por debajo de los suelos de los recintos en que fueron localizados. El primero de ellos es un entierro infantil encontrado en 1990 junto a la muralla, perteneciente a un recién nacido de entre 2 y 4 semanas de vida, que interpretamos como un sacrificio fundacional relacionado con el inicio de la ocupación del poblado o con una ampliación o reforma en este, tal como se documenta en otros yacimientos similares. La segunda ofrenda fue localizada en 1998 y consiste en un gran vasija cerámica globular, colocado en el fondo de una habitación, bajo el suelo, de cuyo interior se recuperó un gran fragmento de hierro de forma imprecisable y un hueso de ovicápridos ligeramente manipulado. Los paralelos de este tipo de depósitos en la Cultura Ibérica nos remiten a una ofrenda que bien pudiera estar relacionada con la construcción de este recinto, o bien con un cambio de función del mismo.

Construida 1774 sobre otra más pequeña de finales del XVII. Focus espiritual Alcor y centro de veneración de una milagrosa imagen en talla del siglo XVII, atribuida por M. Benlliure en la escuela seVilana de Montañés (Imagen Vero destruida en 1936, la actual fecha de 1940). Decoración interior con rocallas del siglo XVIII y capiteles estilo compuesto.

Se restauró en 1975. En la remodelación se formó una girola detrás del antiguo camarín. Lienzos de José Cotanda (1974) y de Vicente Cotanda (1980). Pinturas de Ferrer en el ábside y conchas con «Los Evangelistas». En el exterior puede verse la estructura del crucero, ábside y cúpula central (octogonal, con ventanas y sin linterna) y tejería vidriada en azul. Fachada mixtilínia con mural de azulejos representando la crucifixión, obra de J. Cotanda y V. Gallén (1974).

Fechado cronológicamente en el siglo XVI o XVII, es anterior al ermitorio construido en 1698. La ermita se reformó en 1774, ampliando y cerrando el recinto, y se agregaron las estaciones de los Dolores.

En 1811 fue saqueado por los franceses y en 1936 sufrió graves desperfectos, desapareciendo las valiosas «Cruces» en cerámica del Conde de Aranda, excepto cuatro, obras del pintor Ferrer, de una sola pieza de notables dimensiones. En 1975 se remodeló el conjunto.

Contiene quince estaciones, reproducción de modelos antiguos y sed capillitas con los Dolores de la Virgen y sed con los Dolores y Gozos del patriarca S. José, todo ello obra de José Cotanda Aguilella.

Realizada en varias etapas constructivas, con dos fachadas, una a los pies renovada en 1991 y la antigua fachada renacentista en la calle Iglesia, hoy venerable Bertrán, al lado de la epístola con portada en forma de retablo. Contiene tres hornacinas de concha, con la virgen titular, San Pedro y San Juan (hoy inexistentes). La torre campanario reconstruida tras la guerra civil. Bóveda de crucería estrellada y nervios de piedra. En las claves del ábside y vuelta, llorones barrocos policromados y dorados y lienzos esgrafiados en azul. Cuatro etapas constructivas: gótico (siglo XV), renacentista (siglo XVI), Capilla Sagrario.

Iglesia parroquial del Señorío de Alcalatén (s. XIII), construida en mampostería y piedras angulares, tiene la fachada en el lado de la epístola, con portada románica y un pórtico adosado con arcos nivales. Cubierta con bóveda de cañón.

Fue reconstruida en 1969 y presidió los actos de reapertura del heredera del Señorío, Excma. Sra. Cayetana Fritz Stuart y Silva, Duquesa de Alba.

A los pies una reja del s. XVII originaria de la Ermita de Loreto, derruida hacia 1955. Se trata de una ermita santuario fortificada o «templo de reconquista» (románico-tardío).

Fundada en 1632 por los padres franciscanos alcantarinos, al tiempo que el convento ya desaparecido. En las capillas del Evangelio y epístola, adornos, yesería y pinturas rocalla (1748 y 1734) respectivamente. Arco presbiteral con pinturas representando atributos seráfica soportados por dos ángeles. Pila de agua bendita (siglo XVIII).

En 1977 se cerró al culto público. Después de los trabajos de restauración, fue reabierta en octubre de 1995. Visita de interés.

La Casa de la Vila o del Consejo ha sido sede del Ayuntamiento de Alcora probablemente desde su construcción, hacia el siglo XIV, hasta 1982, año en que las dependencias municipales se trasladan a un nuevo edificio.

Permanecerá abandonado y en grave peligro de derrumbe hasta principios de la década de 1990, cuando el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura deciden rehabilitar el inmueble y transformarlo en Casa de la Música.

De su origen medieval, el edificio conserva, en la planta sótano, tres amplios arcos apuntados de sillería, restos de un muro de tapial y una puerta con arco de medio punto. Este último formó parte, en origen, del camino de ronda que recorrería la parte posterior de las viviendas de la calle Venerable Bertrán, y del que hoy queda como muestra la denominada Reja de la Vila.

Posteriormente, hacia el siglo XVI, en la planta sótano se añadió un arco diafragmático, apoyado sobre dos pilastras rematadas en cornisa. Se cree que en origen esta planta sótano de la Casa de la Vila fue usada como Lonja, si bien no existe documentación que así lo acredite. En todo caso, el hecho de que en la vecina plaza de la Iglesia se celebrara, desde 1306 mercado semanal los miércoles, por privilegio de Jaime II, podría reforzar esta hipótesis.

Sobre los sólidos arcos góticos apuntados del sótano se erigieron el resto de dependencias municipales, con fachada principal a la calle Venerable Bertrán, antigua calle de la Iglesia.

Poco sabemos de su estructura original, porque a lo largo del tiempo ha sido objeto de numerosas remodelaciones. El edificio que fue sede del gobierno municipal en su última fase era fruto de alguna reforma llevada a cabo hacia finales del siglo XIX o principios del siglo XX, sin que hubiera restos de elementos arquitectónicos anteriores. En la planta principal se encontraba la espaciosa Sala de Juntas y varios despachos. Por una escalera de mármol y pasamanos de hierro fundido accedía, en la planta superior, en las oficinas municipales. En el sótano, los arcos apuntados fueron parcialmente tabicados para instalar los calabozos.

Con la restauración y la puesta en servicio de la nueva Casa de la Música en 1995, los arcos góticos han sido descubiertos íntegramente y ahora bajo ellos se ha dispuesto el patio de butacas de la sala de audiciones; el arco renacentista diafragmático, desmontado de su ubicación original, sirve de marco en el escenario, y la puerta adintelada con arco de medio punto da acceso a los camerinos. Finalmente, en la fachada principal se han conservado también la balcón corrido de la primera planta y el antiguo escudo de Alcora, en piedra, sobre la puerta principal.

Fortaleza medieval, situada sobre caliza rocosa a 370 m. de altitud. Siglo X-XIII, planta triangular dispersa, 150 m. cuadrados recinto principal y rodeado por un camino de ronda, con aljibe y despoblado. Entrada por mediodía, con dos torres circulares y cubos, poseyendo muralla almenada tipo «alero».

Jaime I otorgó el castillo y el título de barón al caballero aragonés Ximén de Urrea, en 1233, tras la conquista de la plaza de Burriana.