ACTIVIDADES DIDÁCTICAS

En este tipo de talleres, parte de la metodología y del desarrollo de la actividad es similar a los proyectos cooperativos, pero presenta algunas diferencias derivadas, sobre todo, de que cada alumno elabora su propia pieza.

Metodología.

Aplicamos una metodología de aprendizaje personal a través del razonamiento y de la experiencia activa en el taller, como elemento de refuerzo al conocimiento adquirido en las salas del Museo.

Se trata de propuestas que abordan aspectos concretos de algún período histórico a través de la cerámica, desde el Neolítico hasta nuestros días. Para ello se interviene en las exposiciones del Museo y en otros recursos externos, utilizándolos como espacios educativos. La actividad finaliza con un taller experiencial donde los alumnos se transforman en ceramistas de un período histórico determinado, aplicando técnicas y procedimientos propios del mismo, desde la cerámica prehistórica hasta el arte contemporáneo, pasando por el ceramista romano, el fabricante de baldosas manuales de la Edad Media, el pintor de una manufactura del siglo XVIII, el aprendiz de turno en una alfarería del siglo XIX, etc.

Estructura.

Los diferentes talleres programados tienen una misma estructura: visita introductoria y realización de la actividad en el Taller Cerámico del Museo.

En la primera fase los escolares descubren la obra cerámica a través de las col • lecciones del Museo, exposiciones temporales, una pequeña muestra de materiales arqueológicos ..., que se puede completar con la visita a algún recurso patrimonial externo (Ruta de los Murales Cerámicos, Termas Romanas de Santa, industria azulejera ...).

En ningún caso se plantea la visita completa al Museo: ni se pretende ni es recomendable desde el punto de vista pedagógico. Es preferible centrar la atención de los alumnos y dirigirla hacia los contenidos que luego les serán útiles en el trabajo en el taller. Así, la visita se desarrolla de manera lúdica, distendida, procurando aprovechar la fase en la que los alumnos muestran más interés y concentración. Para mantenerlos activos, se le hace protagonistas de la visita. Ellos serán quienes descubren las obras de cerámica del Museo, quien desvelan los enigmas. Y para ello utilizamos diferentes recursos:

  • Escenificación, tanto en las visitas externas (Termas Romanas de Santa) como en el Museo (demostraciones del alfarero o del ceramista, dramatizaciones ...). Se intenta que los alumnos se trasladan al momento histórico o en el espacio concreto sobre el que versa la actividad que más tarde realizarán: una Vila romana, una alfarería, el taller de un ceramista contemporáneo, la cuadra de pintores de la Real fábrica ...
  • Identificación. Con los grupos de menor edad (Infantil y primeros años de Primaria), se recorre todo el Museo (incluso los espacios privados) para identificar usos de la cerámica, más allá de las piezas expuestas en las salas: fachada ventilada, tejas de las casas cercanas, pavimentos, aseos ... así descubren que la cerámica, además de estar expuesta en el Museo, está presente en los espacios más diversos: vivimos rodeados de cerámica.
  • Demostraciones participativas. El alfarero Antonio Nomdedéu, sentado a su vez de pie, rodeado de los utensilios que durante generaciones han usado en la alfarería de la familia, se presenta ante los escolares como un objeto más del Museo, pero en este caso un objeto animado, con el que pueden charlar y del que pueden aprender como un montón de barro se convierte, misteriosamente y por acción de sus manos, en una jarra, un bol, un barreño, un cántaro ... No hay acción con más carga pedagógica y emocional que el contacto entre los sorprendidos escolares y el veterano alfarero. En algunas actividades, en las salas de la Col • Colección Cerámica de Alcora una ceramista con un "mini-taller móvil" (carro con pasta cerámicas, moldes, pinceles, estarcidos ...) les enseña cómo se han fabricado y decorado las piezas que hay en las vitrinas.

En todos los casos se trata de estrategias para hacer menos densa la parte teórica de la experiencia didáctica, de manera que los alumnos, mediante el juego, el diálogo, la participación y la propia manipulación de los objetos, consiguen a comprender mejor los aspectos básicos de la obra cerámica, y llegan al taller estimulados y ansiosos por convertirse, ellos también, en ceramistas como los que han visto actuar en las salas.

El Taller activo al final de la actividad.

El Taller como mecanismo de inmersión en las diferentes exposiciones, se plantea como espacio donde descubrir lo que no se ve a los objetos expuestos, sus técnicas de fabricación, propiedades de los materiales, transformaciones ... Los objetivos son:

  • Incitar a los escolares el descubrimiento a través de la acción.
  • Aprendizaje interdisciplinar: el medio ambiente, la historia, el arte, lenguaje específico, procesos químicos y físicos de la cerámica, etc.
  • Potenciar la creatividad de los niños como forma de desarrollar mecanismos de expresión individual y col • lectiva
  • Complementar la educación plástica formal recibida en la escuela con la ayuda de un completo equipamiento.
  • Aproximación a la realidad "museo" a través de una actividad cotidiana, un oficio, una manualidad. De una manera real los alumnos se convierten en ceramistas en un escenario real.
  • Educación en valores: esperar, compartir, trabajar en grupo, fomentar el espíritu de ayuda, vivir la frustración, la alegría ... Todos estos y muchos otros son valores fácilmente transmisibles a través de la cerámica. Uno de los más interesantes, en la sociedad de la inmediatez, es la imposibilidad de acelerar los procesos en piezas como las que ellos elaboran: hay que esperar para ver los resultados. Y está comprobado que la espera ayuda a apreciar más el fruto de su trabajo.

La actividad didáctica termina con la entrega a los escolares de las obras realizadas durante su visita al Museo. El niño, con el objeto en las manos, explica a su familia y amigos la actividad realizada. Y a medio y largo plazo, se transforma en un "objeto-recuerdo" que llevará a su memoria la experiencia vivida y los conocimientos adquiridos en el Museo, haciéndolos perdurar en el tiempo.