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APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO # 17

LAS PLACAS DEL VIA CRUCIS DE L'ALCORA
Hacia 1774
Propiedad de la Parroquia de Alcora. Depositadas en el Museo de Cerámica de l'Alcora

Hoy Viernes Santo, día grande para Alcora, las circunstancias obligan a la suspensión de todo el programa de actos. Pero el patrimonio asociado a esta fecha sigue estando presente, como el patrimonio inmaterial (la Rompida de la Hora), el patrimonio inmueble (ermita y recinto del Calvario), y el patrimonio mueble (las estaciones del Vía Crucis). Precisamente de estas últimas queremos hablar hoy, pero no de las que actualmente están colocadas en las capillas del Calvario, obra de José Cotanda Aguilella, sino de las originales del siglo XVIII, producidas en la Real Fábrica del Conde de Aranda.

Las placas debieron ser elaboradas hacia 1774, coincidiendo con el inicio de las obras de construcción de la nueva ermita del Calvario (17 de julio de 1774, acta de colocación de la primera piedra), a la vez que también se col · LOCA las 7 placas de los Dolores de la Virgen.

Del conjunto de 15 placas que componían el Vía Crucis, se conservan en la actualidad 4. Son las correspondientes a las estaciones VII (2ª caída de Cristo), IX (3ª caída de Cristo), XI (Cristo es clavado en la Cruz) y XIII (Cristo es descendido de la Cruz). Las 3 primeras están basadas en grabados del artista François Dubercelle (1695-1755), mientras que de la 13ª desconocemos la fuente gráfica de inspiración.

A lo largo de su historia han sufrido toda una serie de vicisitudes que han hecho que el extraordinario conjunto hage quedado reducido a 4 ejemplares conservados en el Museo. Desde la Guerra de la Independencia (1808-1814) hasta la Guerra Civil (1936-1939), pasando por las guerras carlistas, todos los episodios bélicos han dejado su negativa huella, también, en el patrimonio histórico. Pero no sólo los hechos de armas han afectado al Vía Crucis Corán del siglo XVIII. También otros hechos ocurridos, digamos, en tiempo de paz, de los que da testimonio la prensa de cada época.

El primero, el 27 de enero de 1919. Con el fin de ayudar a sufragar unas obras en la ermita del Calvario, mosén Juan Bautista Vilar tiene la brillante idea de vender una de las placas del Vía Crucis, concretamente la estación núm. 13, que estaba valorada en 25.000 pesetas. La placa ya había salido de Alcora; estaba en Castellón para hacer una réplica que sustituyera el original. Cuando la población se enteró del expolio, se manifestó violentamente hasta que consiguió el retorno de la placa. Puede leer la noticia completa en una de las imágenes adjuntas, correspondiente a la edición del periódico El Motín, del 6 de febrero de 1919, que ofrece una versión de los hechos en un artículo sarcástico y mordaz que titula "A caza de un cura" .

El segundo hecho es más reciente y más grave, pues se trata de un robo aún no resuelto. El periódico Mediterráneo daba noticia, en su edición del 16 de junio de 1974, de la desaparición pocos días antes de la placa núm.15, la resurrección de Cristo, única que quedaba in situ y que a estas alturas todavía no ha aparecido. Tampoco está inspirada en los grabados de Dubercelle (que sólo realizó los 14 del Vía Crucis tradicional), y probablemente se incorporó más tarde a nuestro Calvario. Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido (46 años) y sin conocer en detalle los hechos, llama la atención la tardanza y poca importancia que la prensa le dio al robo (una notita breve publicada días después) y el poco o nulo impacto que la noticia ha tenido los años posteriores. No sabemos si se realizó algún tipo de investigación y el alcance de la misma, pero en todo caso nos parece poco de esfuerzo para un atentado tan grave a nuestro patrimonio histórico-artístico.

Así, podemos ver cómo los acontecimientos históricos han deshecho lo que a su tiempo sería uno de los conjuntos artísticos más extraordinarios salidos de la Real Fábrica del Conde de Aranda. Conocemos, sin embargo, la totalidad de los grabados de inspiración de las placas. Y conservamos afortunadamente 4, gracias a las cuales sabemos cómo fue la adaptación de los grabados en la cerámica, tanto en composición como en policromía. Se imaginan replicar las que faltan por completar, borde 250 años después de su elaboración, el Vía Crucis completo original del Calvario de Alcora? Capacidad técnica y artística, hoy en día, también tenemos. Sería una gran incorporación al gran proyecto de celebración del 3º centenario de la fundación de la Real Fábrica (2027), cada vez más cerca en el calendario.