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APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO # 24

PLATO DE MUESTRAS DE COLOR DE VICENTE PRATS
1790
Museo de Cerámica de l'Alcora
Depósito Colección Cabrera-Ahís. Alcora

Se conocen varias libretas de recetas de colores de los maestros de la Real Fábrica en las que se explican las diferentes combinaciones de materiales empleados para conseguir un amplio abanico de tonalidades para decorar las piezas.

A los colores descritos en las recetas, sistematizados después de numerosas pruebas y ajustes, se les daba una referencia y se aplicaban sobre platos y otras piezas para disponer de una especie de paleta de colores para que los pintores tuvieron a su alcance el aspecto final de los pigmentos ya cocidos. Una especie de guía cromática.

La pieza que presentamos hoy es una de esas guías; no estaba destinada a la venta sino para uso interno de la Real Fábrica. Gracias a la descriptiva leyenda que lleva en el reverso, es de las pocas piezas con una datación y atribución tan exacta: "Primeras pruevas de pintura sobre la cubierta sin estar cocido en 23 de Enero de 1790 Por Vicente Prats MRO. De Pintura. de Orn. De D.Dº.Aª. " (Estas últimas abreviaturas se refieren a Domingo Abadía, director de la Real Fábrica desde 1787).

Desgraciadamente no se ha conservado, o no se conoce, la libreta de recetas a la que se refieren los 32 colores del borde del plato. Pero aún así, el valor histórico de esta pieza es excepcional, pues nos habla de la meticulosidad y las buenas prácticas de trabajo en la Real Fábrica. Si nos fijamos, el plato no se limita a ser un mero muestrario de colores sino que se aprovecha toda la superficie para hacer otras pruebas, como las diferentes caras de las lunas y los haces de rayos que surgen de ellas, los motivos decorativos internos de los colores del borde, o el cúmulo de elementos ornamentales del rombo central. Y por si fuera poco, la leyenda del reverso es aprovechada también para hacer pruebas de colores, algunos con poco éxito como el de la tercera línea.

Este plato, además, ha tenido una historia rocambolesca. 1927 Godofredo Buenosaires, entonces Presidente de la Sección de Artes Plásticas del Ateneo de Castellón, organizó una exposición de artistas castellonenses, en la que participó el propietario de la Real Fábrica, Jesús Aicart, con varias piezas de la manufactura, entre ellas este plato de muestras.

El día anterior a la inauguración el plato fue robado del almacén donde se guardaban las obras que se iban a exponer. Además de la investigación policial, se realizaron consultas a dos adivinos de Valencia y la prensa se hizo eco de todo aquello. Quizá por todo este alboroto, el plato apareció 2 días después, detrás de la puerta del Ateneo y envuelto con papel de embalaje.

El plato fue valorado para la exposición en 6.000 pesetas (al cambio actual, unos 9.000 €), e incluso un anticuario de Valencia llegó ofrecer 10.000 pesetas (unos 15.000 € de ahora). Es probable que Jesús Aicart aceptara esta oferta, porque por el mismo tiempo consta que está vendiendo otros objetos de la Real Fábrica, pero lo cierto es que después de estar cerca de 80 años fuera de Alcora, ha vuelto a nuestro pueblo de la mano de un apasionado coleccionista a quien tenemos que agradecer su cesión al Museo para ponerlo a disposición de todo el público.

Y como se trata de una pieza firmada, pues aportaremos también algo de información sobre el autor. Vicente Prats Herrera es hijo de Cristóbal Prats, operario de la Real Fábrica, y Teresa Herrera. Como otros tantos, pasa su vida laboral en la Real Fábrica. Ya aparece como aprendiz en los listados de trabajadores de 1748-1750, y como pintor en 1761, en un informe que se refiere al periodo 1752 a 1.761. 1778 pasa a ser ayudante de maestro de la Real Fábrica, según consta en el correspondiente contrato (de 24 de mayo de 1777), donde se especifica el sueldo: 180 libras anuales los 2 primeros años, y 12 sueldos diarios "el resto del tiempo que le quedase de vida (...) en cada un día tan que Sean de trabaxo como que no lo Sean ". Es decir, a partir del 3º año se le concede un sueldo vitalicio de 219 libras anuales. De todos modos, a la documentación que conservamos aparece indistintamente como ayudante de maestro o como maestro de pintura; y desde 1783 como uno de los "maestros principales".

Vicente Prats se casa con Teresa Ferrer y tienen una hija, Teresa, y dos hijos, Antonio y Fulgencio, que seguirán el oficio del padre y del abuelo paterno, entrando a trabajar en la Real Fábrica 1775 y 1787 respectivamente.

Pero aparte de su exitosa carrera en la manufactura del conde de Aranda (donde pasa de aprendiz a maestro principal), Vicente Prats nos presenta, según los documentos de la época, como un verdadero "emprendedor". Entre 1773 y 1777 alquila en varias ocasiones el pan de la subida de los hornos de Alcora (que era el importe, en moneda o en pan, que los particulares pagaban por cobre en los hornos públicos). En 1781 aparece como copropietario de un rebaño de ovejas a Llucena. En 1786 y 1788 lo vemos formando parte de varios contratos de venta de loza (no como treginer, sino como inversor). Y por último, 1793 arrienda el molino de batán de Llucena. Toda una serie de negocios en paralelo a su destacado trabajo en la Real Fábrica.