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APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO # 9

GABRIEL ruedo Y LOS INICIOS DE LA ALFARERÍA EN ALCORA

Es sabido por todos que la tradición alfarera de Alcora es uno de los factores que influyó en la decisión del IX conde de Aranda para instalar su Real Fábrica en Alcora, La documentación histórica así lo certifica. En el Archivo Parroquial de Alcora hemos localizado una primera cita de un alfarero en Alcora, Baltasar Llidó, en 1546. Pero quien nos interesa para este breve texto es otro alfarero, Gabriel Redolat, del que varias fuentes nos aportan valiosa información.

Por un lado, la documentación histórica. Al ya mencionado Archivo Parroquial de Alcora encontramos numerosas menciones de este alfarero del último tercio del siglo XVI, casi siempre con el calificativo de "maestro", frente al resto de alfareros coetáneos, que son citados sólo como " alfareros "o" alfareros "(Miquel Runa, Jaume Bonet, Jaume Sancho, Juan Asensi, Miquel Porcar, Joan Mascarós).
Gabriel Redolat es mencionado como "maestro alfarero" ya 1568. En 1578 su hija Esperanza se casa con un notario de Atzeneta (Miquel Cristóbal Moles), sobrino del Venerable Bertran. Mosén Juan Vilar Domingo, en su "Vida del Venrable Juan Bautista Bertrán" (1930) dice de Gabriel Redolat que "en Alcora explotaba una Importante industria alfarera".
Por otra parte, por tradición oral conocíamos de la existencia de un ladrillero, el tío Nel Redolat (Manuel Redolat Mallol), que trabajó en su obrador de la carretera de Ribesalbes hasta 1954 aproximadamente. Que hage dos referencias de un apellido poco abundante separadas por casi cuatro siglos nos hizo plantearnos buscar la relación familiar entre ambos: el maestro Gabriel Redolat del siglo XVI y el tío Nel Redolat del siglo XX.

A partir de la información proporcionada por el Archivo Parroquial y desde el siglo XVIII, por el Archivo Municipal de Alcora, hemos podido reconstruir esta excepcional estirpe: durante DOCE GENERACIONES el oficio de alfarero / alfarero / ladrillero se transmite de padres a hijos de manera ininterrumpida.

De los Redolat también conocemos la ubicación de alguno de sus obradores desde el siglo XVIII. 3 de los hijos de Tomás Redolat Grangel (nacido en 1729) siguen el oficio del padre. Uno de ellos, Tomás Redolat Huguet, se instalará 1779 por los alrededores de la ermita de San Vicente (entre la mina del conde de Aranda y la ermita, cerca de la balsa); en 1782 su hermano mayor, Francisco, recibe un tercio del obrador del padre en la carretera de Ribesalbes, donde años después se incorporará el hermano pequeño, Vicente, tatarabuelo de Manuel Redolat Mallol, el último de la saga. Es decir, 6 generaciones (al menos) de Redolat trabajando al mismo obrador, que aún conserva el horno y parte de la vivienda junto al barranco del Rajolar, denominado el siglo XVIII barranco de la Gila (vulgarismo por contracción del topónimo correcto, barranco de la Arcilla).

Pero además de conocer los alfareros y la ubicación de algunos de sus talleres, tenemos la fortuna de conservar en el Museo algunas piezas del taller de Gabriel Redolat, entre las que destaca una gran jarra de vino de 120 cm de altura, de cuerpo ovalado y base plana, con cuello cilíndrico y borde plano, que el cuello presenta un sello con la marca de fábrica donde se puede leer, con dificultad, Grabiel Redolada (obsérvese la metátesis o cambio de lugar de una consonante en el nombre: Grabiel por Gabriel, y el cambio de la "T" final por "D").

Esta jarra (junto a otra similar de 90 cm de altura, dos cántaros vinaders y un barreño) fue encontrada bajo del tejado de la iglesia de la Sangre en 2005. tipológico y cronológicamente está relacionada con la producción de alfarería tardomedieval valenciana, documentada en Paterna desde finales del siglo XIV, y con un excelente ejemplo muy parecido, de principios del siglo XVI, conservado en Bombas Gens (Valencia), en la antigua bodega de la alquería Casa Comeig, de muy recomendable visita.

Piezas del taller del maestro Gabriel Redolat, de finales del siglo XVI, que nos hablan de un pasado donde la producción de vino era muy importante en Alcora (algunos topónimos aún lo recuerdan: Plan del Viñedo, los Vinyals ...) como lo fue hasta la plaga de filoxera de principios del siglo XX. De aquel pasado vinader aún quedan otros recuerdos, como los lagares ocultos bajo el pavimento del edificio fundacional del Museo y en otras casas de nuestro pueblo.

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