La recu Arriero

"Mandamos assi Mismo, á fin de que la referida Nuestra Fabrica ceda toda beneficio a Nuestros Vasallos, que aviendo bastante numero de ellos, que quie comerciar con los generos, que en ella se fabricaron, solo se venda la referida Loza, ó Fayanza miedo manos de Vasallos Nuestros .. "

(Primeras Ordenanzas de gobierno de la Real Fábrica. 1727)

En el centro de la rotonda que tenemos ante podemos ver la escultura de forja realizada por Forjas Artísticas La Zarza, de Rubielos de Mora (Teruel). Este grupo escultórico representa las caballerías que transportaban la cerámica de la Real Fábrica en el siglo XVIII hasta los puntos de venta de Madrid, Valencia, Zaragoza, Barcelona y otras ciudades, y también a los puertos de Cádiz y Castellón para la exportación en América y Europa respectivamente. Las recular también se encargaban de la venta ambulante. Las delicadas piezas de loza viajaban en cajas de madera o sacos llenos de paja.

Al Alcora se sigue representando la recocido en la celebración de San Antonio (a mediados de enero) gracias al esfuerzo de la Asociación Tradicional recocido Arriero.

Composición estándar de la recocido: Un mínimo de cuatro mulos y 8 personas, el primer animal montado por el guía armado con un trabuco, el segundo y el tercer llevan la mercancía y el último animal lleva dos cencerros de gran tamaño con los que advertían de su llegada a posibles compradores.

Vestuario de los arrieros: Pantalones de paño negro, camisa blanca, calcetines blancos y alpargatas valencianas. El vestuario se completa con capa española, pañuelo atado en la cabeza y sombrero.

Herramientas de las caballerías: Capçanes de gala con mosquero de borlas, peto, riscos y mantas de colores vivos (rojos y granate en los flecos, bordados y borlas) La carga iba tapada con mantas de lana posiblemente manufacturadas en Morella o poblaciones cercanas.

el cacharrero

1779

259 x 220 cm

Museo del Prado, Madrid.

Cartón pintado por Goya que capta un momento de la vida cotidiana madrileña. En un primer plano un joven de espalda vestido con indumentaria de valenciano expone sus productos a una pareja de jóvenes y una mujer mayor. La loza que ofrece el vendedor ha identificado, gracias a la maestría del artista, como vajilla de Alcora.