Antiguo Ayuntamiento

La Casa de la Vila o del Consell ha sido sede del Ayuntamiento de l’Alcora probablemente desde su construcción, hacia el siglo XIV, hasta 1982, año en que las dependencias municipales se trasladan a un nuevo edificio. Permanecerá abandonado y en grave peligro de derrumbe hasta principios de la década de 1990, cuando el Ayuntamiento y la Consellería de Cultura deciden rehabilitar el inmueble y transformarlo en Casa de la Música. De su origen medieval el edificio conserva, en la planta sótano, tres amplios arcos apuntados de sillería, restos de un muro de tapial y una puerta con arco de medio punto. Este último formó parte, en origen, del camino de ronda que recorrería la parte posterior de las viviendas de la calle Venerable Bertrán, y del que hoy queda como muestra la denominada Reixa de la Vila. Posteriormente, hacia el siglo XVI, a la planta sótano se añadió un arco diafragmático, apoyado sobre dos pilastras rematadas en cornisa.

Se cree que en origen esta planta sótano de la Casa de la Vila fue usada como Lonja, si bien no existe documentación que así lo acredite. En todo caso, el hecho de que en la vecina plaza de la Iglesia se celebrara, desde 1306 mercado semanal los miércoles, por privilegio de Jaime II, podría reforzar esta hipótesis. Sobre los sólidos arcos góticos apuntados del sótano se erigieron el resto de dependencias municipales, con fachada principal a la calle Venerable Bertrán, antigua calle de la Iglesia. Poco sabemos de su estructura original, porque a lo largo del tiempo ha sido objeto de numerosas remodelaciones. El edificio que fue sede del gobierno municipal en su última fase era fruto de alguna reforma llevada a cabo hacia finales del siglo XIX o principios del siglo XX, sin que hubiera restos de elementos arquitectónicos anteriores. En la planta principal se encontraba la espaciosa Sala de Juntas y diversos despachos. Por una escalera de mármol y pasamanos de hierro colado se accedía, en la planta superior, a las oficinas municipales. En el sótano, los arcos apuntados fueron parcialmente tabicados para instalar los calabozos.

Con la restauración y la puesta en servicio de la nueva Casa de la Música en 1995, los arcos góticos han sido descubiertos en su totalidad y ahora bajo ellos se ha dispuesto el patio de butacas de la sala de audiciones; el arco renacentista diafragmático, desmontado de su ubicación original, sirve de marco al escenario, y la puerta adovelada con arco de medio punto da acceso a los camerinos. Por último, en la fachada principal se han conservado también la balconada corrida de la primera planta y el antiguo escudo de l’Alcora, en piedra, sobre la puerta principal.

Eladi Grangel Nebot y Victoria Falcó García