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APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO # 37

Marrajo DE NOVIA
C.1920
Alfarería los Nomdedéu. Decorada por Cristóbal Álbaro Aicart (1874-1949)
Museo de Cerámica de l'Alcora. MCA-4108. Donación Antonio Nomdedéu Medina

Pisa decorada y barro son dos ramas de un mismo árbol: la cerámica. Es por eso que son bastante habituales las interrelaciones entre ambas especialidades. Podemos mencionar el hecho de que, al principio de la Real Fábrica, muchos hijos de alfareros y ollers entraron a trabajar en la Real Fábrica con la categoría de aprendices. También hay que destacar que, hacia la década de 1770 empezaron a aparecer en Alcora las famosas "fabricó", algunas de carácter familiar y constituidas por un alfarero / alfarero, que aportaba la infraestructura (el horno, principalmente) y un pintor de la Real Fábrica, que aportaba los conocimientos específicos para fabricar y decorar loza. Son los casos de las "fabricó" de Navidad Nebot (pintor) y José Carot (su suegro, alfarero), o la de Joaquín Ten (alfarero) y Mariano Causada (pintor). Durante la primera mitad del siglo XIX algunos alfareros se reconvertirán en fabricantes de loza, pero también en tratantes (comerciantes), como por ejemplo los Latorre, alfareros y ollers los siglos XVIII y XIX, y también tratantes desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX.

Para ilustrar esta relación entre alfarería y loza queremos centrarnos en la figura de un personaje que aglutina una buena parte de estos vínculos: Cristóbal Álbaro Aicart, perteneciente a una de las estirpes más conocidas y citadas de operarios de la Real Fábrica, que entre otros antepasados ​​cuenta con Vicente Álbaro Ferrando (enviado por el X conde de Aranda en París entre 1786 y 1789, junto a Cristóbal Pastor, "para instruirse ambos en el ramo de la porcelana y otras Calidades") o su hijo Pascual Álbaro Vilar, que llegó al cargo de maestro de "Pintura, Estampado y Composiciones" en la Real Fábrica, tal como reza su lápida, conservada en nuestro Museo.

Pues bien, Cristóbal Álbaro Aicart (1874-1949) es el último Álbaro de la Real Fábrica. Es bisnieto de Pascual Álbaro Vilar (1772-1849) y tataranieto de Vicente Álbaro Ferrando (1751 a 1827). Como curiosidad, decir que es bisnieto también de Marcelo Aicart Huguet (1780-1848) y besnebot de Miquel Aicart Masó (1812-1878), los alfareros especializados en jarras de aceite de gran formato, protagonistas del capítulo 14 del "Apuntes de Patrimonio contra el confinamiento".

En la Fábrica Grande, en la época en que era propiedad de Cristóbal Aicart Moya, Cristóbal Álbaro especializó en unas botellas muy características, de pie alto, barriga globular, cuello cilíndrico (generalmente de un rojo fuerte) y boca atulipada, decoradas con un motivo compuesto por una cenefa de acantos con una jarra con flores en la parte central y dos pájaros encarados a los lados. Solían llevar leyenda de propiedad, porque eran piezas por encargo, normalmente regalos para las novias. Este tipo de botellas comenzó a elaborarse a la época de los Girona, en la segunda mitad del siglo XIX, como demuestra un fragmento de estómago con una leyenda parcial, localizada en el testa de Baix la Vila que dejó al descubierto una tormenta a principios de año, y que actualmente está en estudio (esperamos poder aportar pronto más información).

Este preciado producto, al alcance sólo de sectores sociales con cierto poder adquisitivo, tuvo también su versión modesta que, como la Fábrica Grande, también fue obra de Cristóbal Álbaro Aicart: la alfarería de los Nomdedéu pintó garrafas con un motivo muy similar, sobre el barro seco, con manganeso. Son las llamadas "garrafas de novia", que formaban parte del ajuar más modesto de aquellas jóvenes casaderas que no podían optar a las "lujosas" producciones de la Real Fábrica. En el Museo conservamos una (MCA-4108) con una decoración más discreta, pero igualmente representativa de lo que fue, a principios del siglo XX, una curiosa simbiosis entre la loza esmaltada y decorada y una parte muy singular de la producción alfarera, que raramente se decoraba. Cristóbal Álbaro Aicart sintetiza, en su obra a caballo entre la Real Fábrica y la alfarería de los Nomdedéu, la estrecha y duradera relación de loza y cerámica en Alcora.