LA ROCALLA Y LOS ESTILOS coetáneos

Después de las primeras décadas de funcionamiento de la Real Fábrica, centradas en los estilos decorativos de influencia francesa, a partir de 1750-1755 se va produciendo una mayor diversificación ornamental y la creación de estilos propios, en parte como consecuencia de la acceso a los cargos de responsabilidad artística del personal formado en la Academia de Aprendices.

Aparecen numerosos diseños de decoraciones florales (unas más naturalistas, otros estilizadas), composiciones con motivos dispuestos por la superficie de las piezas de manera armónica como por ejemplo bustos femeninos (madamita), barcos (navíos), árboles frutales con una fuente brotando a su lado (chaparro), perros, jaulas, trofeos militares e instrumentos musicales (Fanfarre), etc.

Esta es también la época de la proliferación de las rocallas, símbolo del Rococó por excelencia: motivos asimétricos menudo pintados en claroscuro amarillo, que a veces acompañan a los elementos citados antes, pero que sobre todo van asociados con arquitecturas más o menos complejas con torres, puentes, banderas, motivos acuáticos y, a veces, un sol radiante con rasgos faciales humanos. Es el estilo denominado popularmente "Álvaro" (por uno de sus principales impulsores, Vicente Álvaro Ferrando) y citado en la documentación de la Real Fábrica como Andrómica fina, con adornos de talla [rocalla] cono sobre casalicios y surtimientos de fuentes con algunas flores y árboles.